domingo, 28 de agosto de 2016

Un mundo sin tiempo

Ayer tuve un sueño en el que todos nosotros vivíamos en un mundo donde no éramos conscientes de lo que era el tiempo.

Nunca teníamos prisa.
Conceptos como “madrugar” o “llegar tarde” no existían.

Tampoco había relojes o almanaques, mucho menos horarios.
Si no teníamos hambre, no comíamos; si nos sentíamos cansados, nos íbamos a la cama; si nuestro cuerpo se despertaba, entonces nos levantábamos…
Simplemente, nos dejábamos llevar.

Era un lugar maravilloso en el que vivíamos sin estrés ni ataduras.
Era un sitio extraordinario donde reinaba la paz y la libertad.

Todo era genial hasta que el tiempo volvió a aparecer.
La gente empezó a agobiarse y todos corrían de un lado para otro.

Y tú… Desapareciste.
Regresaste a ese lugar al que van las personas cuando se quedan con los bolsillos vacíos.


Ya no podías pertenecer a este mundo, donde el tiempo se ríe de los calendarios y esclaviza a los que aún tienen algo de él.

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