miércoles, 31 de agosto de 2016

Que les jodan

Que les jodan.

Que les jodan a los que creen en la imposibilidad.

Que les jodan a los que dicen que no podemos, a los que nos desaniman y a los que no confían en nosotros.

Que les jodan a los que les da miedo volar, a los que siempre tienen los pies en la tierra y a los que odian viajar.

Que les jodan a los que no pudieron cumplir sus sueños y ahora no quieren que nosotros cumplamos los nuestros.

Que les jodan a los que se ríen de nuestras ilusiones y las pisotean como si fuesen basura.

Que les jodan a los que no nos dejan soñar.

Porque si ellos no nos dejan soñar, nosotros no les dejaremos dormir.

domingo, 28 de agosto de 2016

Mudanza natural

– Ven, no tengas miedo –me dijo tendiéndome la mano.

Yo, titubeando, la agarré con fuerza; y al unir mi piel con la suya, sentí que empezaba a formar parte de algo maravilloso.

Ella me tiró suavemente del brazo y me condujo hacia lo más profundo de sus entrañas. Me tumbé en ella y, poco a poco, me fui adentrando en sus raíces, hasta que no quedó ningún rastro de mi cuerpo.

Dejé de ser, por fin, parte del mundo en el que siempre había vivido. Ahora pertenecía a uno nuevo que era magníficamente tranquilo y pacífico.

Y probablemente me quedaría en él durante el resto de mi existencia.

Un mundo sin tiempo

Ayer tuve un sueño en el que todos nosotros vivíamos en un mundo donde no éramos conscientes de lo que era el tiempo.

Nunca teníamos prisa.
Conceptos como “madrugar” o “llegar tarde” no existían.

Tampoco había relojes o almanaques, mucho menos horarios.
Si no teníamos hambre, no comíamos; si nos sentíamos cansados, nos íbamos a la cama; si nuestro cuerpo se despertaba, entonces nos levantábamos…
Simplemente, nos dejábamos llevar.

Era un lugar maravilloso en el que vivíamos sin estrés ni ataduras.
Era un sitio extraordinario donde reinaba la paz y la libertad.

Todo era genial hasta que el tiempo volvió a aparecer.
La gente empezó a agobiarse y todos corrían de un lado para otro.

Y tú… Desapareciste.
Regresaste a ese lugar al que van las personas cuando se quedan con los bolsillos vacíos.


Ya no podías pertenecer a este mundo, donde el tiempo se ríe de los calendarios y esclaviza a los que aún tienen algo de él.

viernes, 19 de agosto de 2016

Una imagen vale más que mil palabras

Siempre he pensado que escribir es la solución para todo.
Al menos, la mía.

Yo escribo siempre que puedo y quiero.
Escribo cuando tengo algo que contar.

Pero, ¿qué escribir cuando no se sabe de qué escribir?
Si escribir es mi solución, ¿qué pasa si el problema es no poder hacerlo?

Entonces, descubrí otra faceta del arte: la fotografía.

Dicen que "una imagen vale más que mil palabras".
Con lo cual, si podemos formar poesía con textos, también podemos hacerlo con imágenes.

Me di cuenta de que tenía a mi disposición otra de las tantas soluciones que la vida me mostraba.

Porque la fotografía es arte y el arte es mi solución.

Porque la fotografía... también es poesía.

miércoles, 17 de agosto de 2016

Me dueles

Te curaría las heridas si me dejases.
Lo haría con cuidado y con cariño, como si estuvieses a punto de romperte.

Pero claro.
Siempre te ha gustado hacer las cosas por tu cuenta, con prisa y sin prestar atención; mientras rechazas mi ayuda y menosprecias mi trabajo.

Puedes hacer lo que quieras, pero luego no me vengas quejándote diciendo que te duele.

Eres tú el que me duele a mí.

martes, 16 de agosto de 2016

Soy un desastre

Me he despertado con la ropa de anoche, el pelo revuelto y el maquillaje corrido.
Sin ni siquiera lavarme la cara, he bajado a desayunar.
Me he preparado un café doble y unas tostadas con mantequilla y mermelada de fresa.
Y luego me he tomado una aspirina para el dolor de cabeza.
He encendido la televisión y me he quedado viendo el telediario.

Entonces, me he visto reflejada en el espejo del salón. Tenía la boca sucia, la nariz roja y los ojos llorosos. No podía reconocerme. Y me di cuenta de que era un desastre.

Que ayer no salí y, aunque lo hubiese hecho, me habría puesto el pijama antes de quedarme dormida.
Que siempre me quito el maquillaje al llegar a casa y que siempre me lavo la cara por las mañanas para espabilarme.
Que no me gusta el café y que yo desayuno cereales con leche.
Que odio tomarme pastillas y prefiero aguantar el dolor.
Que no veo las noticias porque no las soporto, ya que soy más de escuchar la radio que de ver la tele.

Me he dado cuenta de que, desde que no estás, ya no sé quién soy.

Bueno... Sí.


Un desastre.

Somos lo que escribimos

El otro día me enteré de que una de mis escritoras favoritas anunció en su cuenta de Instagram que dejaría de escribir por un tiempo.
Fue algo que me entristeció bastante, pues me acuerdo de que ella fue la primera persona que publicaba poesía a la que seguí en esta red social.
Todo eso era algo desconocido y excitante para mí.

Leer sus poemas y escucharla recitando me inspiraba para escribir mis propias palabras.
Cuando no subía contenido me releía sus antiguas publicaciones, no solo porque me sirviese de inspiración, sino también porque nunca me cansaba de verlas una y otra vez.

Pensaba que “somos lo que leemos” y que leerla a ella me ayudaba a ser una escritora.
Pero ahora me doy cuenta de “somos lo que escribimos” y que la inspiración se encuentra dentro de cada persona.

Leer sus palabras me ayudaba a sacar algo que yo tenía dentro pero que aún no había encontrado.
Leer sus palabras no me dio nada que yo ya no tuviese.

Rapunzel

Rapunzel no quería ser rica ni vivir en un castillo ni casarse con un príncipe.
A ella ni siquiera le gustaba su largo cabello dorado.

La razón por la que no se lo había cortado aún era porque soñaba con poder usarlo algún día para bajar de aquella torre tan aburrida.
Y así podría recorrer el fantástico mundo que tanto se había imaginado desde aquel alto balcón.

domingo, 7 de agosto de 2016

Vivamos la vida

Vivamos la vida,
Sin pausa pero sin prisa.
Hay tiempo para todo,
Ya sean lágrimas o sonrisas.

Vivamos la vida,
¡Disfrutemos del presente!
Ya lo dice su significado:
Es un regalo sorprendente.

Vivamos la vida
Sin ningún temor.
Si tenemos miedo,
Nunca seremos un espíritu volador.

Vivamos la vida,
¡Dejemos que nos sorprenda!
El que lo organiza todo,
No siempre lleva las riendas.

Vivamos la vida,
Que para eso está.
Disfrutemos de lo que nos queda…
No tengo que explicar nada más.

martes, 2 de agosto de 2016

¿Cuánto dura un principio?

Dicen que los principios siempre son bonitos.

Pero, ¿cuánto dura un principio? ¿Días, semanas, meses...? ¿Años, incluso?

Y, ¿cuándo sabré que el principio ha terminado?
Quizás me crea que acaba de irse cuando realmente el final ya ha llegado.

Sobre todo, ¿cuándo me daré cuenta de que lo nuestro ya no es bonito?
¿Cuando mi corazón ya no sienta nada?
¿Cuando no te escuche reír al otro lado de la llamada?
¿O cuando llene de lágrimas mi almohada?

Yo no sé medir un principio...
Y, por lo tanto, tampoco sé hasta cuándo será bonito.

lunes, 1 de agosto de 2016

Adolescencia

Bonita etapa, la adolescencia.
Donde todo es puro sentimiento
Y por eso actuamos sin prudencia.

Como el primer amor,
Ese que no se olvida...
Ese que fue un error.

"Te quiero, joder.
¿Aún no lo sabes?
¿Qué más puedo hacer?"

Indirectas atrevidas,
Corazones dibujados.
Por fin te dice que sí
Y suspiráis aliviados.

Risas a carcajadas.
Lágrimas derramadas.

Andáis juntos por la calle
Agarrados de la mano.
Muchos miran y critican,
Pero pensáis que es en vano.

Luego llegan las peleas,
Frecuentando discusiones;
Que provocan la ruptura
Por culpa de confusiones.

Por orgullo o timidez,
Continuáis sin hablaros.
Vaya tortura la vuestra,
Que no podéis olvidaros.

Sonrisillas esfumadas.
Ilusiones destrozadas.

Bonita etapa, la adolescencia.
Que juega con nuestro corazón,
Pero estropea nuestra conciencia.

Ayer me acordé de ti

Ayer me acordé de ti.

Me acordé de las palabras tan horribles que me decías.
Me acordé de las veces que, en público, me humillabas.
Me acordé de cuando me mentías diciéndome que me amabas.

Me acordé de mis moratones y cicatrices.
Me acordé de la sangre en mis labios rajados.
Me acordé de las lágrimas que había derramado.

Ayer me acordé de ti, sí.
Pero no lloré por haberte dejado o por el tiempo malgastado.

Ayer no lloré porque, por primera vez, también me acordé de mí.