sábado, 9 de julio de 2016

Atardecer

El Sol se sumergía diariamente en el mar sin importarle ahogarse, solamente por tal de ver a la Luna un par de minutos.

Era tanto el esplendor de ésta, que el Sol no podía evitar ruborizarse, tiñendo así el cielo de cálidos colores.

Disfrutaba tanto de este efímero momento, que decidió ponerle un nombre: "atardecer". Y así fue cómo nació la mejor historia de amor entre dos astros.

Todavía

Todavía me quedan un par de horas para decirte cuánto te quiero, antes de que amanezca y tengas que irte.

Por favor, abrázame fuerte. Ya sé que tienes que marcharte, los dos sabemos que se acerca el momento aunque no nos atrevamos a hablar de ello... Pero no me digas “adiós”. Sabes que nunca me gustaron las despedidas. Prefiero un "hasta luego", aun sabiendo que es mentira.

Porque tus mentiras piadosas son mis sueños inalcanzables... Y a todos nos gusta soñar de vez en cuando. Tú y yo lo sabemos muy bien.

Sin ti, mis sueños no estarán completos, pues no tendré con quién compartirlos. Así que pronto se me quitarán las ganas de seguir soñando.

Pero aún estás aquí, así que deja que disfrute de lo poco que nos queda. Deja que sueñe un par de horas más.

Porque, joder, aún no te has ido y ya te echo de menos.

Tenerife

Estos días, la isla de Tenerife ha estado un poco despistada y se ha olvidado de su clima tropical.

Ha abrazado a las playas con ráfagas de viento.
Ha cubierto el cielo de nubes y éstas han tapado al sol.
Ha bajado la temperatura de su trocito del océano Atlántico.
Le ha dicho a sus habitantes que saquen de nuevo la ropa de invierno.
Ha hecho que los turistas nos preguntemos si realmente nos encontramos en las islas Canarias o en el norte de la península Ibérica.

Y joder, yo que venía con la idea de estar en playas paradisíacas, qué me habría gustado conocer a la auténtica isla de Tenerife.

Pero bueno, al fin y al cabo ha sido una aventura más.

Porque la esencia de Tenerife siempre es la misma, esté el tiempo bien o mal.