miércoles, 23 de diciembre de 2015

Hablando de la Navidad (I)

¡Hola hola, trotamundos! ¿Qué tal estáis?

Siento haber estado dos semanas sin subir nada, ya os dije que iba a estar ocupada con los exámenes. Pero no pasa nada, ¡porque lo duro ya ha terminado! Aquí os traigo una redacción un poco larga sobre la Navidad, que la he añadido a una etiqueta nueva llamada Hablando de..., donde incluiré textos, obviamente, hablando de algo en concreto. También he creado la sección Merry Christmas!, donde estarán todas las entradas que tengan que ver con la Navidad. Debido a la extensión de la redacción que os traigo, la voy a subir en varias partes y días distintos. Así creo más hype, wajaja... En fin, sin más dilación, ¡espero que os guste! Eeeempecemos...



Como decía, lo duro ya ha pasado. Vuelve a reinar la paz y la tranquilidad. Ayer me dieron, POOOR FIN, las vacaciones. He tenido unas notas bastantes buenas y no vuelvo a pisar el instituto hasta el 8 de enero. ¡Yujuuu!


Ah, y sobre eso quería yo hablar. Cuando me enteré de que volvíamos el 8 de enero y que caía en viernes, me quedé en plan "¿en serio?" A ver, yo es que me pregunto que qué les costará a las personas que lleven eso (la Junta de Andalucía, el Gobierno, el Rey o el Papa, yo qué sé, ME DA IGUAL) que ese día también sea fiesta y podamos volver el 11 de enero.
Aunque, bueno, ahora que lo pienso... Si volvemos el viernes, al día siguiente es fiesta de nuevo y al siguiente también, así que digamos que es un tipo de adaptación para no tragarnos del tirón la semana entera después de estas vacaciones tan largas y cortas al mismo tiempo...
En fin, da igual. Haced como que no he dicho nada. Volvamos al tema.

El caso es que tengo unas dos o tres semanas de vacaciones. Bueno, aunque debería decir, más bien, "vacaciones". ¿Por qué entre comillas? Pues porque tengo que hacer deberes tanto del instituto, la academia de inglés y la escuela de cine. Como por ejemplo: leer A Christmas Carol en inglés; leer La Tía Tula, de Miguel de Unamuno, para la asignatura de Literatura; grabar un documental navideño que dure un máximo de 7min; hacer un trabajo de Filosofía; etc etc etc... ¿QUÉ TIPO DE VACACIONES SON ÉSTAS? En serio, creo que necesito un año sabático...


Pero bueno, no todo es malo, obviamente. Hace poco puse el árbol de Navidad y cada año lo encontramos más calvo. Pobrecillo... A ver cuándo compramos otro. Además, hemos tenido que renovar algunos adornos, porque la mitad de las bolas estaban rotas o se les había caído la cuerdecita con la que se cuelgan. Eso sí, lo mejor de todo son las luces, que con un solo botón, además de encenderlas o apagarlas, también puedo elegir los colores que quiero que se enciendan y con qué velocidad. A eso se le llama tecnología, sí, señor.


Y hablando de la decoración, mi familia nunca ha sido de éstas que dejan toda la casa repleta de luces y purpurina, pero sí es verdad que todos los años le damos un toque navideño. El árbol, antes mencionado; un belén que termina siendo usado como juguete, ya que mi hermano utiliza a los personajes para crear sus historias; cintas por la barandilla de la escalera... Digamos que cada casa lo adorna como puede y quiere. Lo que es merecedor de señalar, son las casas como las que podéis ver en la imagen siguiente. Yo creo que no quitan la decoración en todo el año dejándola desenchufada, ya que les costará un trabajo volver a ponerla... Vamos, que tendrían que empezar en Semana Santa para tenerla preparada para diciembre, digo yo...




Y bueeeno, chicos, hasta aquí la primera parte del texto. ¡Espero que os haya gustado! No os olvidéis de comentar y compartir la entrada, además de haceros seguidores si aún no lo sois. Nos vemos muy pronto con la segunda parte y, recordad, joujoujou, ¡sed felices siendo trotamundos!

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