martes, 7 de julio de 2015

Mundos diferentes


Entonces, cierro los ojos. Mi mano se deja caer. Tú me sostienes con tus fuertes brazos, intentando impedir mi muerte. Pero esta vez, la fuerza no puede hacer nada. Ya es tarde. Mis ojos ya no pueden ver tu rostro. Mis labios ya no pueden besarte. Mi corazón ya no late, mi corazón ya no va al compás del tuyo. Mi cuerpo se desvanece en ti, dejándote a mi cuidado para el resto de los días. Ahora eres tú el que me cuida a mí. Yo te he dejado solo en este mundo, incomprendido, sin refugio. Tú lloras, yo ya no puedo hacerlo. Tus lágrimas caen en mis mejillas y resbalan por mi blanca tez como si fueran mías. Tu corazón también se para de tal sufrimiento que tiene que soportar, pero no llega a ponerse a la altura del mío. Siempre habíamos pertenecido al mismo mundo, pero ahora... Somos de mundos diferentes.


Julia Trotamundos
25/04/2015

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