lunes, 29 de junio de 2015

Etiquetas


La gente es propensa a poner etiquetas. Sexo, edad, raza, clase social, religión, orientación sexual, etc. No solo somos propensos, sino que también lo vemos como una necesidad. Cuando conocemos a alguien nuevo, lo primero que queremos saber son todos los datos antes mencionados, datos simples que todo el mundo suele dar a conocer. ¿Heterosexual, homosexual o bisexual? ¿Cristiano, musulmán o ateo? ¿Estudiante o trabajador? ¿Fascista o progresista? ¿Ciencias, Letras o Artes? Preguntas que pasan por nuestra cabeza y respuestas que deseamos obtener lo antes posible; solo para poder encasillar a esta persona en uno de los tantos grupos sociales que existen. Ansiamos saber toda esta información, ¿pero para qué?

¿Definir y etiquetar, eso es lo que hacemos? No somos máquinas. Vosotros a un ordenador le dais una información concreta, y éste la analiza y la clasifica. ¿Eso es lo que somos, unos ordenadores? Definir, etiquetar, clasificar, dividir... Todo esto, lo único que provoca, son desigualdades. Se supone que luchábamos por la igualdad de todos los seres humanos, pero a veces podemos llegar a ser bastante hipócritas. ¿Acaso un cristiano es mejor persona que un no practicante o un ateo? ¿Acaso solo un heterosexual es una persona normal y los homosexuales padecen de algún trastorno mental? ¿Acaso una persona estudiando Ciencias es más inteligente que otra que estudie Letras o Artes?

Señores, por favor, seamos francos. Puede que todo lo relacionado con la ciencia haya avanzado muchísimo durante tan poco tiempo, pero el ser humano va justo al revés. ¿Qué ha pasado con la empatía y la tolerancia? Nos creemos que la mejor forma de vida es la que nosotros llevamos a cabo, pero estamos muy equivocados. Es la mejor, sí, pero es la mejor para nosotros; pues quizás otras personas prefieren vivir a su manera, sin nadie que les diga cómo deben ser o qué tienen que hacer. No tenemos que juzgar a otros por ser diferentes ni obligarles a seguir nuestro ideal de vida. Como bien dice Disney en una de sus más famosas películas, “vive y deja vivir”. Ve a tu bola, vive como te dé la real gana, siempre y cuando no perjudiques a personas ajenas. A veces una película infantil de dibujos animados tiene más sentido que la propia realidad.

Pero claro, como decía al principio, la gente es propensa a poner etiquetas. Aquí gana la mayoría. Y la mayoría seguirá pensando que un cristiano es buena persona, mientras que un ateo es hijo de Satanás y no puede amar ni ser amado; la mayoría seguirá pensando que una persona normal es alguien a quien les atrae las personas de diferente sexo que el suyo, mientras que la homosexualidad es una enfermedad psicológica en vez de una decisión personal; la mayoría seguirá pensando que alguien estudiando Ingeniería o Medicina es más inteligente que otra que estudie Filología o Bellas Artes. La mayoría seguirá siendo propensa a poner etiquetas.


Julia Trotamundos
17/06/2015

2 comentarios:

  1. ¡Excelente forma de escribir y de expresar las etiquetas! ¿Es verdad que lo has escrito tú sola?
    Si es así, ¡mi más sincera enhorabuena!
    Para tener 14 o 15 años según has comentado en ¡Blog Nuevo, Vida Nueva! lo haces muy bien... Sigue así, y tendrás muchas visitas en este blog, si es que no las tienes ya.

    Un saludo.

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    Respuestas
    1. Sí, casi todos los textos que vaya a publicar son míos, sobre todo si al final de la entrada están mi apodo y la fecha de cuando lo escribí.
      Y sí, tengo 15 años y acabo de hacer 3º de la ESO. Muchas gracias, ¡de verdad! Espero tener muchas más visitas.

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